Estudioso y formador en SHIBARI, ha asistido a clases con los mejores maestros japoneses de esta disciplina y aplica su experiencia en el performance artístico, la obra fotográfica y el uso terapéutico con su única herramienta: las cuerdas. Desde hace años expone su trabajo en actuaciones y talleres por toda Europa.

Durante estos años atando, ha acumulado cientos de experiencias y reflexionado sobre el significado que puede tener el SHIBARI, un concepto heredado de la cultura japonesa, en nuestro espacio y tiempo occidental.

En sus apariciones en público intenta transmitir compenetración e intensidad, construir siempre momentos emocionantes, llenos de fuerza y sensualidad.

Su trabajo ha podido verse en Moscú, Londres, Berlín, Madrid, Granada, Málaga, Barcelona

Ha realizado ocasionalmente clases con Yukimura Haruki, Akira Naka, Hajime Kinoko, Kazami Ranki, Osada Steve, Otonawa, Esinem, Nicolás YoroiMatthias Grimme

Invitado a participar en el London Festival of the Art of Japanese Bondage en 2009.

Organizó la serie de Encuentros de Cuerdas en Madrid, en el legendario espacio El Garage durante el año 2008.

Coorganizador del proyecto Cuerdas por Japón para enviar ayuda durante el tsunami del 2011.

Durante mas de un año, talleres mensuales Nido de Cuerdas en Barcelona y Atar y ser atado en Madrid.

Grupo de estudiantes de shibari en Barcelona, 2013.
Ver grupo…

Durante el año 2013, realización del libro Tatooatados del fotógrafo Tentesion con mas de 200 modelos.

Shibari experience una propuesta de experimentación abierta a todos los apasionados del bondage japonés por la que han pasado más de 200 modelos.

Edición de otoño de 2014 de Eurix en Schwelle7 de Berlín.

Triangular de Shibari, Sala Clamores, Madrid, Noviembre de 2014, en la primera visita del maestro Akira Naka a España.

Edición de otoño de 2015 de Eurix en Schwelle7 de Berlín.

Desde 2017 trabajo en NoShibari Art un proyecto colectivo de experimentación y docencia donde intenté desarrollar mi visión del shibari contemporáneo.

Evento semanal y talleres, 2018 – 2019, Art & Shibari en Mutuo Centro

Invitado a la edición 2019 de Moscow Knot

Desde 2021, colaboración en proyecto «Lucía» con Cia. La Dama, dirección arte shibari y performance.

En la actualidad colaboraciones periódicas con centros de docencia, terapia y sexología para desarrollar actividades y experiencias con el shibari como herramienta creativa y de experimentación sensorial.


Mi trabajo en


Extractos de la entrevista/conversación con  Josep Lapidario para su blog:


Cuando empecé me puse de nick “Shibari” cuando ni sabía lo que era. Con el tiempo quise cambiarlo, en parte porque fue una petulancia y en parte por mi evolución personal. Probé muchas alternativas hasta llegar a NoShibari… En castellano o inglés, “no” es partícula de negación, pero en japonés “no” es partícula de pertenencia: Alberto No Shibari en japonés significa “el shibari de Alberto”, mientras que en castellano es “Alberto no hace shibari”. Con esa dualidad me siento liberado: no me preguntes por el shibari, porque lo que yo hago es No Shibari. En paralelo, yo había estado investigando ataduras con las manos desatadas, porque Kuss no podía mantener las manos atadas a la espalda demasiado rato por problemas de hombros y cervicales. Gracias a ello vimos que las manos eran un importante elemento de expresión y encontramos la vía hacia la estética barroca, que me interesa muchísimo. Y resulta que Osada Steve comentó una foto de Fetlife en que la modelo aparecía con las manos desatadas. Decía Steve que la primera idea del hojojutsu era inmovilizar las manos del prisionero para evitar que te agreda. Lo comentaba en los cursos muy jocosamente: “si no atas las manos de la modelo, te puede agarrar de los cojones” [Risas]. Yukimura también empezaba por las manos, porque es la primera sensación de la modelo de estar a merced del atador. Para Steve, si las manos no están atadas la línea del shibari con el hojojutsu se rompe y entonces ya no es shibari, es “no shibari”. Y esto encajaba perfectamente con lo que me estaba pasando a mí.

No quiero perder lo que hemos aprendido de los japoneses. Las cuerdas tienen una arquitectura propia que se impone a ti, no puedes ir en contra de cómo funcionan… Cuanto más lo asumas mejor atas. Los japoneses ven esa arquitectura desde que nacen, tienen una línea centenaria sobre todo tipo de atados y un vocabulario de cómo atar personas, no vacas o macetas como nosotros. La única herencia occidental son los nudos de pescadores, escaladores o cowboys. Puede ser un sesgo de mi observación, pero cada vez que los occidentales van a aprender a Japón, hay un periodo en que atan de forma muy japonesa. Pero con el tiempo, si no siguen estudiando en Japón, su estética deriva de nuevo hacia lo occidental. Y en vez de luchar contra eso viajando una y otra vez a Japón para recuperar la forma japonesa de atar, creo que hay que hacer lo contrario, dejar salir lo propio, pero huyendo de la forma de atar de pescadores y cowboys. Lo que hacen los Two Knotty Boys y los americanos tiene aún su relevancia, pero para hacer shibari hay que evitar caer en esa forma de atar influenciada por el macramé y los atados funcionales decorativos. Para eso hay que mantener el contacto con los japoneses, pero sin que tengamos que atar exactamente como ellos. Hay que conservar los conceptos claves, especialmente la comunicación de Yukimura, olvidar la forma de la cuerda y simplemente seguir su arquitectura… Hacer shibari significa estar conectados con los japoneses para que no nos invada nuestra manera bárbara e iletrada de atar personas.

hay una línea que cree proceder de la idea del shibari como reproducción literal de las torturas medievales… En mi trabajo intento huir de eso. El shibari no debería doler: para mí el dolor en el shibari es un fallo, un error. Hay momentos de las suspensiones en que aparece momentáneamente dolor, pero en el momento en que hay un dolor localizado la magia desaparece, la persona que lo está sufriendo se concentra más en el dolor que en la sensación más general y total de abrazo que quiero lograr con las cuerdas. A veces trabajo con personas masoquistas que necesitan que incorpores el dolor en el atado, eso sí. Pero trabajo con muchas personas que no son masoquistas, y noto que es precisamente el dolor el que impide que el atado cause el efecto que yo quiero.

hay muy poca atención al trabajo de quien recibe las cuerdas; quizás una tendencia perniciosa heredada de algunos profesores japoneses. ¡Quien ata no puede ir más allá de donde llega quien es atado!… Pero se está consolidando una situación en que la modelo es un objeto contenedor de las maravillas que hace el atador, y a quien simplemente se le pide, o peor, se le exige, que aguante estoicamente hasta el final de la sesión. Quizás influye en esto la restricción de la práctica pública del shibari a los locales BDSM… Ojalá esta tendencia evolucione rápidamente y se considere que quien recibe las cuerdas tiene tanto o más que decir que quien ata.


Scroll al inicio